Qué cambia el precioPor qué dos presupuestos pueden ser tan distintos
Cuántas visitas. No es lo mismo una visita a la semana que dos o tres en julio y agosto. Pregunta cuántas hace en verano y cuántas el resto del año.
Los productos. Unas cuotas incluyen el cloro, la sal o el regulador de pH y otras los cobran aparte o te piden que los compres tú. Es lo que más descuadra al comparar.
Tamaño y uso. Una piscina de chalé de 8 × 4 m no gasta lo mismo que la de una urbanización con muchos vecinos, que se ensucia más y necesita más control.
Qué meses. Un contrato solo de temporada sale más barato al mes que uno de todo el año, pero luego se pagan aparte la puesta a punto y el invernaje.
El estado de la piscina. Si la depuradora está vieja, el filtro sin revisar o el agua verde, el primer mes suele costar más.