El año de una piscinaPrimavera, verano e invierno: qué toca en cada época
Puesta a punto en primavera. Antes del primer baño se limpia el fondo y las paredes, se revisa la depuradora y el filtro, se ajusta el agua y se comprueba que las bombas, las válvulas y los focos funcionan. Si el agua pasó el invierno muy mal, se valora con el técnico si compensa recuperarla o vaciar.
Temporada de baño. Es cuando más trabajo da: hojas, polvo, protector solar y calor hacen que el agua se estropee rápido. Lo habitual es una o dos visitas por semana en verano, según la piscina y el uso, para limpiar, lavar el filtro y medir el pH y el desinfectante.
Invernaje en otoño. Se deja el agua limpia y equilibrada, se baja el nivel por debajo de los skimmers, se añade un producto de invernaje, se reducen las horas de depuradora y se tapa. En la Comunidad de Madrid el agua se puede conservar durante el cierre si se trata bien.
Invierno. Con la piscina tapada basta con revisarla de vez en cuando: el nivel, que la lona aguante el peso del agua de lluvia y que no se hiele nada en la caseta de la depuradora. Muchas cuotas incluyen una visita al mes.